Dice Juan Diego Martín Cabeza,
flamencólogo de raigambre, en su libro «Jondo» refiriéndose a los «Cantes de
ida y vuelta», que, « (…) el flamenco es una música viajada que ha sabido
empaparse de influencias y que, enriquece otras músicas y otras culturas (…)»;
ahora vienen tiempos de ida y vuelta en esa otra ciencia, algo más depauperada
socialmente que el flamenco, la política y sus elecciones.
Algo caído en desuso y con cierta
similitud con los de ida y vuelta, eran los llamados cuneros; aquellos
candidatos a ser elegidos, que por tener cierta garantía en la cantidad de los
votos, eran presentados por circunscripciones a las que no pertenecían, algún
cunero famoso campó, mandó y ordenó por estas tierras.
¿Y quienes conforman la
categoría de políticos de ida y vuelta? Aquellos que llegan a las listas por mor de actividades anteriores en las que
han obtenido éxitos y caen en las redes de los embaucadores que con sus cantos
de sirenas los seducen, en clara diferencia con lo que ocurre con los palos en
el flamenco, que se enriquecen y perduran con el ir y venir; en la mayoría de
los casos en los electos pasan sin pena ni gloria, duran poco y más que
enriquecer salen esquilmados antes de tiempo.
El último, que no definitivo, en calentar
banquillo de momento, es quien habiendo sido seleccionador del deporte de la
canasta y con un palmarés reconocido y de valor, parece que va a intentar
volver a ganar el oro en el medallero al Ayuntamiento de la capital del reino. Le
acompañará como cabeza de lista a la Asamblea madrileña otro que venido del
mundo de la Universidad con el objetivo de conseguir tocar el cielo con su Ley
de Educación, se quedó a las puertas de que San Pedro se las abriera.
Quien sí parece que se ha
arrepentido de formar parte de esta variante flamenca ha sido aquella
deportista cántabra, Ruth Beitia, que teniendo bien repleto su medallero en
saltos de altura, no ha aguantado el tirón y ha renunciado al salto por la
medalla de oro de su Comunidad, dejando al Presidente genovés mirando como se
le cae el listón en el último intento.
Otro que forma parte de la ida y
vuelta en los últimos tiempo, fue aquel Ministro de Cultura y Deporte que batió
todos los récords mínimos de estancia en el cargo; quien siendo periodista,
escritor, incluido algún premio literario, Màxim Huerta, no soportó el
aquelarre al que fue sometido por algún borrón en su cuentas con el Estado.
Pero como en todos los palos
siempre alguno tiene que aguanta la vela, de momento quien más alto ha volado,
incluso en el espacio sideral, es el actual Ministro de Ciencia, Innovación y
Universidades, Pedro Duque, quien no tiene nada que demostrar en el mundo de su
profesión y con reconocidos honores, sí que es el primer Ministro con profesión de
Astronauta.
Casi siempre los cantes de ida y
vuelta, en política, se convierten en seguiriyas.


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