El porqué de Poste Cabildo

El Poste Cabildo es un pilar que sustenta dos arcos porticados de la Plaza de Garrovillas de Alconétar. En tiempos fue lugar donde se reunían los muchos clérigos de la villa para tomar decisiones. Algún tiempo después sostenía las espaldas de los jornaleros que esperaban el dedo apuntador para conseguir un jornal. Yo quiero que este Poste sea lugar para mis reflexiones, compartidas o no, e invitaros a criticarlas.


miércoles, 27 de abril de 2016

Nuevo partido político


Esta mañana me he levantado dispuesto a llevar a cabo una nueva iniciativa, la creación y legalización de un nuevo Partido Político -en este caso una Plataforma-; me he acercado a la Subdelegación para dar de alta el PCPCC (Plataforma Ciudadana por la Cena Caliente).

Muchos, la mayoría por no decir todos, pensaréis que es una tontería, y no os falta razón, pero seguro que muchos de ustedes añoráis aquellos tiempos en los que se cenaba siempre algo caliente, aquella frase: “¿qué hacemos de cenar?”, está en el baúl de los recuerdos, algunos no la han escuchado nunca, hoy se cena normalmente una latina, un poco de embutido…, y si se tiene suerte, algo de lo sobrado en el almuerzo.

Esto me ha surgido después de lo leído estos días atrás en un diario regional, Errado de Aragón, de corte satírico; el titular era que “animalistan intentan impedir que San Jorge mate al dragón”; la verdad que no hace falta dar muchas ideas, porque lo que a alguno se le ocurre van otros y lo apoyan y le dan una difusión que ya nos gustaría a aquellos que le damos más importancia por ejemplo y coincidiendo con esa misma celebridad de San Jorge: reivindicar más libros, más lecturas, homenajes a nuestros insignes escritores, e incluso exaltar la figura de aquellos comuneros (Padilla, Bravo y Maldonado) que dieron su vida por defender sus ideales y que cada 23 de abril se rememora el hecho en Villalar de los Comuneros. Pero no, los responsables del PACMA han decidido salir en manifestación declarando asesino a San Jorge por matar al dragón. ¿Se han parado a pensar si es cierto que aquel Jorge o Jordi, según se mire, mató al dragón? Incluso ¿existieron los dragones? Y digo yo que cualquier día a algún iluminado le da por declarar “persona non grata” a Noé por tener encerrado más de cien días a una pareja de todas las especies animales en un espacio inmundo y reducido sin pensar en el daño psicológico que aquello les infundió y se quedan tan a gusto.

¿A qué ahora si entendéis lo de la creación de mi Plataforma en defensa de la Cena Caliente?

La cuestión es crear cosas aunque no sirvan para mucho, incluso alguna para nada, pero aparecen esos “iluminatis” y son capaces de arrastrar unos cuantos que los siguen hasta el más allá si es preciso.

Yo reconozco que para ser líder y tener capacidad de aglutinar se requiere una cierta personalidad, ser versado, sí además eliges un nombre popular con algo de historia y te dotas de una imagen singular, miel sobre hojuelas.

Luego viene el problema de saber medir y parar a tiempo, porque se puede dar el caso de querer imitar a tantos personajes históricos que sin darte cuenta ¡zas!, pegas el resbalón e imitas a aquel que cuando había perdido Granada no se le ocurrió otra cosa que quemar las cartas con la infausta noticia y además mandó matar al mensajero.


Pero claro, como tantas veces en la historia, y ya van unas cuantas, lo malo no es matar al portador de la noticia que no es de tu interés, lo grave como defiende Sigmund Freud del hecho de matar al mensajero, es que es una forma marginal de defensa para enfrentar lo insoportable. Freud agrega que otro factor determinante es que el ejecutor está intentando demostrar su poder absoluto.

Y a más que añadir al hecho, el lugar; que el mensajero fuera vilipendiado en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid tiene bemoles, lugar dónde debería imperar cualquier arte menos la prepotencia y la arrogancia, pero claro jugaba en casa y con el público a favor. Fin de este hecho causante.
                                    
Hoy como me encontraba yo defensor de los animales, me he ido a una tienda donde venden de todo, le ponéis el nombre e incluso la nacionalidad que queráis, y me he comprado una jaula de grillos. Ya sé que ahora no es tiempo de ellos, eso si os referís a los que campan y cantan en las noches “agostiles” principalmente por nuestros campos; yo me estoy y me quiero referir a los grillos que están en la Carrera de San Jerónimo esos que han convertido aquella su morada en coso taurino, corral de comedias o estadio de fútbol. La dificultad está en encontrar una jaula con el espacio suficiente para tanto insecto ortóptero –esto me lo ha chivado mi amigo Jaime Culebras- y no es lo malo el espacio, sino que dentro de pocos los vamos a tener a todos en la calle cantando la misma canción, con el consabido soniquete de: “la culpa la tienes tu, turututú”, sin escucharse los unos a los otros y aún menos lo que se reclama desde fuera de la grillera.

Alguna vez ya he comentado que somos una generación afortunada por lo que estamos conociendo, y que hemos pasado de la pizarra y el trapo, salivazo incluido, a la tableta digital y sin poder comerte una ídem de chocolate por aquello del azúcar, que diría Celia Cruz; pues tendremos que anotarnos el haber conocido la legislatura más corta de la historia, la más improductiva, en la que aparecieron los primeros ósculos, las primeras “rastas”…; una legislatura que llevaba visos de modificaciones importante, sea quedado en lo efímero y en lo banal.

Esperemos que los próximos grillos no sean como Pepito, que se dejen de tanto canto en noche veraniega y piensen un poco en quienes le dan la oportunidad de mostrar su belleza o tendremos que cambiar grillos por hormigas que por lo menos tienen fama de más trabajadoras.

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